Volver a Catequesis 1ª Comunión

Sellados por Dios

En la tarde del día tres de Febrero de este año 2018 hemos recordado con  los niños-as que van a recibir su primera comunión en este año, el día en que recibimos el sacramento del Bautismo, que nos hizo hijos de Dios y nos dio derecho a pertenecer  a la Iglesia que instituyó Jesucristo. Después de la sencilla celebración hemos pasado a tener un momento de fiesta en los salones tomando un chocolate y compartiendo con los padres conversaciones sobre la importancia de nuestro bautismo.

Algunos de los padres comentaban: “Las cosas importantes se recuerdan”…Recordar es reafirmar, revivir, afianzar más. Nos afianzamos en la vida cuando celebramos el cumpleaños, se afianza en su elección los esposos cada vez que celebran el aniversario de su boda. Dejar caer algo en el olvido es peligroso o indica que “no nos interesa ya”. A nosotros hoy nos interesaba recordar y celebrar el bautismo de los niños y el nuestro en el Espíritu. La celebración de hoy no ha sido sólo para los niños de primera comunión, también para los mayores que un día pasamos por las aguas del Bautismo y Dios marcó con su sello nuestras vidas.

La Liturgia de la Palabra que nos ha acompañado esta tarde ha sido del Evangelio de Mateo 28,16-20. El Evangelio nos ha llevado, en primer lugar, a hacer memoria cordial del bautismo de los niños y el nuestro; nosotros hemos sido bautizados “en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu”, hemos sido sumergidos en el mar inmenso de la vida de Dios y hemos nacido de nuevo, de esas aguas, como hijos de nuestro Dios, Padre-Madre, como hermanos del Señor Jesús y como discípulos del Espíritu Santo. Hemos afirmado nuestra fe en esta Trinidad Santa y damos gracias a Dios por pertenecerle ya a Él.

Próximamente tendremos las celebraciones de la penitencia con los pequeños. Dentro del proceso de la Iniciación cristiana de los ya bautizados, ocupa también un lugar importante la celebración del Sacramento de la Penitencia.